El arpa es un instrumento de la familia de la cuerda, más específicamente dentro de los instrumentos de cuerda pulsada. Está formada por un cuerpo de madera resonante y un gran número de cuerdas tensadas entre la parte inferior y la superior del instrumento.

En la historia de la música han aparecido muchos instrumentos similares al arpa y que se consideran sus antecesores. Se conocían ya instrumentos de este tipo en la antigua Asiria, en Israel, Egipto y Grecia. Durante la Edad Media el arpa tuvo su etapa “dorada” que terminaría en el Renacimiento donde se abandonó bastante este instrumento. Se recuperó en el s. XVIII, cuando se le agregaron los pedales.

En cuanto al arpa europea podemos encontrarnos con dos tipos instrumentos diferentes:

–          El arpa medieva o arpa bárdica, de origen irlandés. La más pequeña de las dos, con una medida que no supera los 75 cm de altura. Suelen tener grandes ornamentos, dibujos e incrustaciones de metal. Su afinación es diatónica y sus cuerdas metálicas.

–          El arpa celta de origen galés. Puede llegar a medir hasta 105 cm de altura. Tiene 34 cuerdas y puede incorporar sistemas de semitonos.

A finales del s. XVII, un lutier bávaro inventó el arpa con pedales, 7 concretamente, uno para cada grado de la escala musical, situados en la base del instrumento. Pero fue S. Erard quien en 1811 presentó el modelo que se conoce en la actualidad, conocido como modelo de “doble acción”.

Actualmente el arpa contiene 47 cuerdas de diferentes tipos. 26 pertenecen al registro medio y son de tripa de carnero; 10 u 11 pertenecen al registro agudo y son de nylon; las 12 restantes son de alpaca o cobre entorchadas en acero y pertenecen al registro grave. La extensión del registro del arpa es de 6 octavas y media. Esto hace que sea, tras el órgano y el piano, el instrumento con la extensión más grande.